Un día tocaron el timbre de mi casa y era el cartero con la comunicación de que la línea de teléfono que habíamos pedido por fin iba a ser instalada. De eso me acuerdo, porque la que abrió la puerta fui yo y ya tenía diez años.
Algún día cuando algún proveedor de internet se digne a prestarme servicio en mi nuevo hogar, retomaré las crónicas de este viaje, que han quedado truncas.
Realmente espero que no tengan que pasar otros diez años.
Hasta entonces!
2 comentarios:
Peine, qué apuro tenés ??? juá juá juá
http://www.cronicasdeundelivery.blogspot.com/
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