Una de las cosas que aprendimos viviendo fuera de nuestra ciudad de origen es a depender más en los amigos, a pedir ayuda y a su vez, a volvernos más solidarios.
Cosas que normalmente uno se las pediría a la familia si la tuviera cerca- que te cuiden a la gata cuando no estás, devolver un libro en la biblioteca que no llegaste a devolver antes de salir de la ciudad, ser suplente de parto en caso que el bebé se adelante cuando el marido se va unos días en viaje de trabajo - uno se las tiene que pedir a los amigos.
Y eso los vuelve - y nos vuelve - un poco familia.
Y se siente bien. Muy bien.
miércoles, 13 de mayo de 2009
lunes, 11 de mayo de 2009
Estante sin salida
El otro día (el 27 de abril para ser más precisos) fui a sacar mi segundo libro a la biblioteca pública de la que me hice socia.
Por supuesto los libros que yo querían no estaban y me decidí por uno, que según recordaba lo habían mencionado en un cuento de murakami. Recordaba mal, pero de todas formas me lo llevé a casa.
Era "Callejón sin salida" de Charles Dickens.
Toda esta introducción viene a que, chusmeando la hojita de retiros, vi que el último lector de este libro había sido un tal carlos (pero tampoco viene al caso) que lo devolvió el 15 de julio de.... 2004 !!!!!
Esto quiere decir que el pobre libro estuvo casi 5 años ahí paradito en el estante, esperando que alguien lo eligiera.
Pasaban semanas, meses, años, y nada (claro, él debía saber que tenía mucho rating, pero igual, esperaba).
5 años esperó.
Hasta que llegué yo y lo saqué del estante.
Estuvo conmigo más de dos semanas (por la cuarentena la biblioteca cerró sus puertas hasta hoy).
Conoció mi depto, recorrió la condesa. Hasta guadalajara me lo llevé.
Además tuvo la satisfacción de que lo leyera entero y sí, me gustó.
Creo que eso le debería dar fuerzas para la nueva espera...
ANIMO LIBRO !!!! que el próximo lector puede estar a la vuelta de la esquina.
Por supuesto los libros que yo querían no estaban y me decidí por uno, que según recordaba lo habían mencionado en un cuento de murakami. Recordaba mal, pero de todas formas me lo llevé a casa.
Era "Callejón sin salida" de Charles Dickens.
Toda esta introducción viene a que, chusmeando la hojita de retiros, vi que el último lector de este libro había sido un tal carlos (pero tampoco viene al caso) que lo devolvió el 15 de julio de.... 2004 !!!!!
Esto quiere decir que el pobre libro estuvo casi 5 años ahí paradito en el estante, esperando que alguien lo eligiera.
Pasaban semanas, meses, años, y nada (claro, él debía saber que tenía mucho rating, pero igual, esperaba).
5 años esperó.
Hasta que llegué yo y lo saqué del estante.
Estuvo conmigo más de dos semanas (por la cuarentena la biblioteca cerró sus puertas hasta hoy).
Conoció mi depto, recorrió la condesa. Hasta guadalajara me lo llevé.
Además tuvo la satisfacción de que lo leyera entero y sí, me gustó.
Creo que eso le debería dar fuerzas para la nueva espera...
ANIMO LIBRO !!!! que el próximo lector puede estar a la vuelta de la esquina.
sábado, 9 de mayo de 2009
Vuelta a la normalidad
Bueno, finalmente parece que todo vuelve a ser como era.
El miércoles abrieron los restaurantes, los bares y los cafés (los antros /boliches no sé, pero como mi frecuencia de asistencia es de una vez cada seis meses aprox, no me cambia mucho la vida). Uno vuelve a caminar por la condesa sin que se le piante un lagrimón.
Ayer viernes reabrieron los bosques de chapultepec: caminatas, lona y ardillas nuevamente.
Y hoy retomamos los sábados de limpieza, donde alguien limpia y yo estorbo.
Ah!!! qué felicidad !!!!
El miércoles abrieron los restaurantes, los bares y los cafés (los antros /boliches no sé, pero como mi frecuencia de asistencia es de una vez cada seis meses aprox, no me cambia mucho la vida). Uno vuelve a caminar por la condesa sin que se le piante un lagrimón.
Ayer viernes reabrieron los bosques de chapultepec: caminatas, lona y ardillas nuevamente.
Y hoy retomamos los sábados de limpieza, donde alguien limpia y yo estorbo.
Ah!!! qué felicidad !!!!
miércoles, 6 de mayo de 2009
Una última impresión de GDL, que no tiene que ver con la arquitectura.
En las calles de guadalajara, en la forma en que desconocidos (meseros, taxistas, transeuntes) se relacionaron conmigo, sentí una especie de caradurez (en algún caso hasta casi prepotencia) que me hizo relacionar al tapatío mucho más con el porteño que con el chilango, con lo bueno y lo malo que esto pueda implicar.
Dos ejemplos.
Uno. Estaba caminando por providencia y un muchacho que estaba por ahí "me tiró los galgos" ( je je, literalmente su air dale terrier), hablándome de su perro como excusa para entablar una conversación y de una manera tan argentina, entre directa y galante, como nunca en estos dos años lo hizo nadie del DF.
Dos. Me tomé dos taxis en guadalajara. Uno de ellos (o sea el 50%) me hizo la pequeña estafita al turista, de cobrarme un par de dólares más que lo debido y con toda la intención, ya que había puesto una estampita de la virgen de guadalupe (!!) tapando el taxímetro.
En los muchísimos taxis que me tomé en dos años en el DF no hubo una vez en que sintiera lo mismo (bueno, creo que una, pero con un remisero, que siempre les desconfío porque tienen esas tablitas mágicas secretas de donde sacan lo que te cobran).
Hay como una inocencia y una amabilidad en la gente desconocida del DF que siempre voy a recordar con cariño.
Dos ejemplos.
Uno. Estaba caminando por providencia y un muchacho que estaba por ahí "me tiró los galgos" ( je je, literalmente su air dale terrier), hablándome de su perro como excusa para entablar una conversación y de una manera tan argentina, entre directa y galante, como nunca en estos dos años lo hizo nadie del DF.
Dos. Me tomé dos taxis en guadalajara. Uno de ellos (o sea el 50%) me hizo la pequeña estafita al turista, de cobrarme un par de dólares más que lo debido y con toda la intención, ya que había puesto una estampita de la virgen de guadalupe (!!) tapando el taxímetro.
En los muchísimos taxis que me tomé en dos años en el DF no hubo una vez en que sintiera lo mismo (bueno, creo que una, pero con un remisero, que siempre les desconfío porque tienen esas tablitas mágicas secretas de donde sacan lo que te cobran).
Hay como una inocencia y una amabilidad en la gente desconocida del DF que siempre voy a recordar con cariño.
martes, 5 de mayo de 2009
Me cansé
Me saturé de encierro.
Quiero que abran los restaurantes y los bares y los cines y retomar las clases de fotografía y las clases de yoga y sacar libros de la biblioteca y averiguar cosas y que abran el parque y no pensar todo el tiempo que todo lo que quiero hacer no se puede todavía y poder salir y que no esté todo cerrado todo el tiempo.
QUIERO VOLVER A TENER OPCIONES !!!!!!!!!!!!!!
Quiero que abran los restaurantes y los bares y los cines y retomar las clases de fotografía y las clases de yoga y sacar libros de la biblioteca y averiguar cosas y que abran el parque y no pensar todo el tiempo que todo lo que quiero hacer no se puede todavía y poder salir y que no esté todo cerrado todo el tiempo.
QUIERO VOLVER A TENER OPCIONES !!!!!!!!!!!!!!
lunes, 4 de mayo de 2009
Guadalajara no colonial
(seguimos con la fantasía de la vida normal? sigamos...)
Definitivamente lo que conocí de Guadalajara no la ubica dentro de la categoría de colonial, en donde por alguna razón yo la tenía establecida en mi cabeza.
El barrio donde estuvimos parando, por ejemplo, se llama Providencia. Es bien tranquilo, todas casas bajas, la mayoría de techo plano (alguien por ahí me dijo estilo californiano). Muchas flores, desde bugambilias y rosas a árboles con flores.

En este mismo barrio se encuentra la entrada al Parque de los Colomos, que es como un bosque de chapultepec en pequeño, con sus eucaliptus, su jardín japonés y su circuito para hacer ejercicio (debo decir que mucho más transitado que su equivalente chapultepequino).

Toda esta zona tiene un aire como de suburbio americano (el que me imagino por las películas, porque no conozco ninguno en realidad). Grandes avenidas, casas muy bonitas y lo que es más distintivo: muy prolijo todo, cosa que en el DF no es muy habitual.


Por último y para terminar el recorrido turístico por guadalajara, también tuve la oportunidad de conocer TLAQUEPAQUE, un pueblito cercano que ya quedó anexado a la cludad.

Con sus negocios de arte local, su aire todavía pueblerino y su Pairán (en la foto de abajo) que es como un espacio antiguo que alberga muchos restaurantes, se convirtió en paseo ideal para el fin de semana.

Cuando fui estaba vacío, pero en sábado o domingo debe ser una locura de comida, tequilas y mariachis. Muy mexican.
Definitivamente lo que conocí de Guadalajara no la ubica dentro de la categoría de colonial, en donde por alguna razón yo la tenía establecida en mi cabeza.
El barrio donde estuvimos parando, por ejemplo, se llama Providencia. Es bien tranquilo, todas casas bajas, la mayoría de techo plano (alguien por ahí me dijo estilo californiano). Muchas flores, desde bugambilias y rosas a árboles con flores.
En este mismo barrio se encuentra la entrada al Parque de los Colomos, que es como un bosque de chapultepec en pequeño, con sus eucaliptus, su jardín japonés y su circuito para hacer ejercicio (debo decir que mucho más transitado que su equivalente chapultepequino).
Toda esta zona tiene un aire como de suburbio americano (el que me imagino por las películas, porque no conozco ninguno en realidad). Grandes avenidas, casas muy bonitas y lo que es más distintivo: muy prolijo todo, cosa que en el DF no es muy habitual.
Por último y para terminar el recorrido turístico por guadalajara, también tuve la oportunidad de conocer TLAQUEPAQUE, un pueblito cercano que ya quedó anexado a la cludad.
Con sus negocios de arte local, su aire todavía pueblerino y su Pairán (en la foto de abajo) que es como un espacio antiguo que alberga muchos restaurantes, se convirtió en paseo ideal para el fin de semana.
Cuando fui estaba vacío, pero en sábado o domingo debe ser una locura de comida, tequilas y mariachis. Muy mexican.
sábado, 2 de mayo de 2009
Turisteando por Guadalajara.
Como ya me cansé de la pandemia, hago como si no exisitiera.
Ayer fui a conocer el centro histórico, a buscar la guadalajara colonial que tenía en la imaginación pero que todavía no había visto.
El centro histórico está compuesto por una gran explanada o corredor que une la Catedral con el Teatro Degollado con el Hospicio Cabañas. A los costados de ese corredor se encuentran otros edificios como el Palacio de Gobierno, otras Iglesias y demás.
Esto es lo que recorrí
La Catedral - único lugar, no alcanzado por el asueto, al que pude entrar, vista desde el Teatro Degollado

El Teatro Degollado (cerrado) vista desde el Hospicio Cabañas

Una de las esculturas que están enfrente del Hospicio Cabañas. Son muy al estilo Alicia en el país de las maravillas, y son de un escultor local Alejandro Colunga.

Y yo, finalmente, al lado de una fuente (hay muchas en el centro y eso me gustó !) medio muerta de calor (los 30 grados se superan a diario en esta época en GDL) a punto de tomarme un juguito para hidratarme y volver a la casita donde los bellos durmiente recién abrían sus ojuelos.
Ayer fui a conocer el centro histórico, a buscar la guadalajara colonial que tenía en la imaginación pero que todavía no había visto.
El centro histórico está compuesto por una gran explanada o corredor que une la Catedral con el Teatro Degollado con el Hospicio Cabañas. A los costados de ese corredor se encuentran otros edificios como el Palacio de Gobierno, otras Iglesias y demás.
Esto es lo que recorrí
La Catedral - único lugar, no alcanzado por el asueto, al que pude entrar, vista desde el Teatro Degollado
El Teatro Degollado (cerrado) vista desde el Hospicio Cabañas
Una de las esculturas que están enfrente del Hospicio Cabañas. Son muy al estilo Alicia en el país de las maravillas, y son de un escultor local Alejandro Colunga.
Y yo, finalmente, al lado de una fuente (hay muchas en el centro y eso me gustó !) medio muerta de calor (los 30 grados se superan a diario en esta época en GDL) a punto de tomarme un juguito para hidratarme y volver a la casita donde los bellos durmiente recién abrían sus ojuelos.
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